NUESTRA MADRE CELESTIAL
Autor: William C. Harrison
Traductor: Gabriel González Núñez

Oh, mi Madre, tú que en las
mansiones de lo alto moras,
a veces creo recordar
tu despedida maternal.
Tierna me acurrucabas,
y «sé fiel» me susurrabas,
cuando la dulce morada
cambié por vida terrenal.

Me diste sabios consejos
con los que mis pasos guiar
y un ejemplo perfecto
de cómo al Padre honrar.
Ahora siempre intento
la verdad eterna vivir
y merecer tu sonrisa,
como en mi primer hogar.

Cuenta tu historia primera
que con el Padre estabas
cuando un poder te selló
a la gloria refulgente,
cuando por amor y virtud
con el paso de los siglos
llegaste a ser la Madre
de toda alma viviente.

Cuando al mal deje atrás
y mi obra logre su fin,
amada Madre, oh Padre,
reciban a este hijo.
Cuando este peregrino
pase a ser un vencedor,
te ruego Madre querida
otra vez tu acurrucar.

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